Ponte las pilas reforzando tu sistema inmunológico (I)

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Y de repente ha llegado el invierno. Nos ha cogido a todos un poco desprevenidos, con las defensas bajas y hemos caído todos en un catarro común, y quien no tiene llagas en la boca, tiene unos herpes en el labio que hablan por sí solos.  Y todos estamos de acuerdo en que ha sido porque nuestro sistema inmunológico no estaba con las pilas cargadas.

El sistema inmunológico es el encargado de proteger a nuestro organismo de agentes externos (o internos) que reconoce como “malos” y nos hacen enfermar. Esta compuesto por dos líneas de defensa. La primera línea es la llamada Inmunidad Innata. Esta compuesta por las barreras físicas como es la piel, la flora intestinal o vaginal y por proteínas que modulan la inflamación. La segunda barrera de defensa es la llamada inmunidad adquirida, que esta compuesta por los linfocitos, que por ejemplo, se activan cuando tenemos alguna alergia.

En este post hablaremos sobre el papel que tienen algunas vitaminas y minerales.

Las vitaminas y micronutrientes que tienen algún papel en el sistema inmunológico, ya sea que por su consumo lo fortalecen o por su deficiencia lo deterioran son, entre otras:

Vitamina A

Es una vitamina liposoluble cuyas funciones más importantes son: el transporte metabólico, componente necesario para la visión y proliferación y diferenciación de los tejidos. Es un aliado de una persona que tiene aftas (síntoma bastante típico cuando se tienen las defensas bajas) ya que ayuda a la cicatrización de la mucosa y previene de nuevas apariciones. Estas funciones junto a su capacidad antioxidante la convierten en una vitamina que fortalece el sistema inmunológico. La vitamina A la podemos encontrar en la materia grasa de ciertos animales como el hígado de cerdo, hígado de ternera, cordero, cerdo, yema de huevo o la leche.

Vitamina E

Tiene funciones antioxidantes protegiendo las paredes celulares, aumenta la producción de inmunoglobulinas y regula la función normal de los linfocitos T, agentes primordiales de la inmunidad adquirida por lo que su consumo fortalece esta barrera de defensa. Las fuentes más importantes de vitamina E son el hígado, las leguminosas, las nueces y los plátanos. 

Vitamina C

De todos es conocido que la vitamina C nos ayuda a prevenir catarros y resfriados por su capacidad antioxidante. Es una vitamina muy común en complejos vitamínicos especiales para reforzar el sistema inmunológico. También forma parte de la formación de colágeno por lo que nos ayuda fortalecer nuestros huesos.  Son fuente de vitamina C las frutas, verduras y patatas.

Vitamina D

La función más importante de la vitamina D es el mantenimiento del equilibrio entre la formación y la deformación de los huesos. Para que el calcio se fije como es debido en los huesos es necesaria la vitamina D por eso su importancia en mantener unos buenos niveles de vitamina D. La fuente más importante de vitamina D es el sol, por eso es importante exponernos al sol diariamente. La fuente alimentaria más rica es el hígado de pescado (sobretodo azul). Se ha visto que en el sistema inmunológico hay receptores de esta vitamina lo que se tiende a pensar que tiene funciones fortalecedoras de este. En relación a esto se dice que uno de los factores que hacen que haya más resfriados en el invierno (aparte de la obviedad de que las temperaturas son más bajas) es que hay menos sol por lo que no absorbemos suficiente vitamina.

Cinc

El cinc es un oligoelemento que se acumula en los huesos, la piel, los cabellos, hígado, riñones y músculo. Lo encontramos en alimentos que no parecen muy importantes desde el punto de vista nutricional como las ostras, los gérmenes de cereales, el hígado de ternera o nueces. Tiene una función muy importante en el sistema inmunológico ya que regula la transformación de linfocitos T activos y su proliferación. Aparte del retraso del crecimiento, su deficiencia también provoca una disminución en las defensas de la inmunidad adquirida.

Cobre

Es un mineral que forma parte del sistema antioxidante propio de nuestro cuerpo. Aparte interviene en la oxidación del hierro para que este se pueda almacenar bien en nuestro cuerpo, hay una conexión muy estrecha entre las concentraciones de cobre y de hierro. Cuando hay deficiencia, disminuyen la cantidad de células de la sangre que se encargan de la defensa, como los granulocitos. El cobre se distribuye en los alimentos de forma muy amplia: vísceras, crustáceos, frutas, verduras, carne, cereales…

En principio deberíamos llegar a las cantidades necesarias con una alimentación equilibrada y si no es el caso, consumir más frecuentemente de los alimentos que hemos hablado. Como último recurso podemos encontrar productos con la vitamina o el oligoelemento aislado o en conjunto. En el siguiente post hablaremos sobre los extractos de plantas que tienen efectos psicoestimulantes. ¿Tomáis algún tipo de complejo vitamínico específico o sois más de remedios de la abuela?

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